Me acuerdo de los comienzos y me acuerdo de los finales. Las únicas personas que permanecen ahí son ellas. Cada una con su personalidad, cada una con su sonrisa, con sus ojos marrones, azules, verdes, siempre dispuestos a saber, a conocer, a explicar, a animar. Dispuestos a todo. Es lo que me mantiene viva, es lo que me da fuerzas para enfocar y encajar
la realidad. Sus perspectivas las hago mías para que mi campo de visión se amplíe y no me quede ciega con tanta oscuridad alrededor. Cuento con la amabilidad de sus sonrisas, con la calidez de sus palabras, con las discusiones más tontas, con sus abrazos cortos pero eternos. Son mi regalo.
Posteado por: tiempodepalabras | Mayo 30, 2007
Niñas
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