De vez en cuando la vida nos sorprende. Todo Madrid se transformó en un cielo gris. El flash se disparaba rápidamente para captar ese rayo maldito que llevo esperando años, pero al revelar el carrete, nada aparecía, solo la sombra del ayer. La atmósfera ha cambiado. Sigo persiguiendo sueños imposibles, donde reina la más absoluta oscuridad y la absurda mentira que hacen que mi escudo se refuerce y mis ilusiones se conviertan en una auténtica utopía. El mar vuelve a estar presente, esta vez en calma. Su sonido vuelve a mi. Recuerdos y más recuerdos que pasan por mi mente a cada instante. Me desconcentran…me sacan de mi rutina diaria. Las olas se entrelazan y aprietan con fuerza, una más grande que la otra, dando cuenta de la estatura de cada una de ellas, deseosas por recorrer cada rincón de la geografía de la otra, volviéndose una…fundiéndose en una gran ola gigante que desea llegar a la playa para comenzar de nuevo…pero la playa queda lejos. El mar abierto las ha embutido dentro de una espiral sin fin. Las ha retorcido, curvado, enroscado y las ha hundido en el fondo azul y oscuro. Todo queda en calma.
Posteado por: tiempodepalabras | Mayo 21, 2007
Utopías
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